Skip to main content

Full text of "Opalos"

See other formats


Herrera  y  Reissig,  Julio 
Ópalos 


l\Júm.    A. 


A  LOS 

LECTORES 

AMADO  ÑERVO 

pa 
en 


bondaí 


cx«>*  ►'Afta 

'tth\  Mt 


•^yBRARy 

SEP  '¿9  V969 


JULIO  HERRERA  Y  REISSIG 


Poeta  de  excepción  lo  llamó  Rubén  Dorio.  Hijo  de  Boudet 

v   hermano   de    l'erlaine   en   .huerica,   dijeron   otros;   /vr<>    difícil 
es    encontrarle    parentesco    al    autor    de    LOS    PEREGRIh 
DE  PIEDRA,  que  es  sobre  todas  ¡as  cosas  un  extravagante,  un 
raro,  un   mu  un  artista, 

En   una    magnífica  página   autobiográfica.   (]ue   durante    mut 
años  permaneció  inédita,   el  poda   mismo  se  definía   ■  ido: 

'Mis  glorias  literarias  podrán   no  ser  muchas,  pero  son  legítimas 
como  ¡os  títulos  del  Emperad  Sahara.  AferHn,  el 

sobrehumano,   nací  sin    que   naciera   su    madre...    y   ni   tuze  papá 
(cosa  extraña),  ni  padrino,  ni  traje  de  fiesta   en   el  baui 
yo  oficié  de  cura,  sacristán  y  monaguillo... 

Efectivamente,  Julio   Herrera   y  Raissig  que  nació  a  la  vida 
literaria  el  año    iSí)4   en   un   ambiente  indiferente  a   las   man. 
¡aciones  del   arte.   ju>    tuVO    padrinos .  .  .  fot   sus 

fuerzas  y  sobre  su   propia   i 

Pesde  la  celebérrima  "Torre   de  los  l'anoranuis"   émula  de   las 
Torres    de    Babel,    de    Babilonia,    de    Alejandría,    de     Pisa,    de 
liiffel"...    que   fundó   allá   por   el   año    mil    n 
enviaba    a    las    revistas    sud-americanas    sus    inmortales 
que    eran    transcriptos   en    las    más    importantes    publí, 
tinas  de  íwtropa  y  traducidos  al  francés  y  al  italiano,  más  tarde 
Sin    embargo    <¡    pesar    de    los    lauros    que    le    conquistaron 
níficas    ft  r,    de    la    admiración    que    le    m 

nombres    de   letras   de   América   y   (/(•    l.uropa.   de   su    I 
gran    poeta   en    todas  partes   y   de    tu    ilustre   apellido.    AY. 


salió  nunca  de  pobre  y  escribía  desde  la  misma  "Torre"  con 
un  dejo  irónico  lleno  de  amargura:  "Aún  no  he  hecho  camino... 
no  soy  diputado,  y  ni  siquiera  cónsul. . .  vivo  en  plena  lujosa 
miseria  comiéndome  los  títulos  aristocráticos" .. .  Pero  el  poeta, 
con  la  visión  de  un  lejano  risueño,  justificaba  en  seguida,  re- 
pitiendo la  sentencia  llena  de  verdad  y  sabiduría:  ¡Nadie  es 
profeta  en  su  tierra!  Hoy  mismo  en  su  país  natal  los  aniversa- 
rios de  su  muerte  pasan  en  un  silencio  que  desconsuela.  Sus 
libros  siguen  permaneciendo  inéditos,  la  mayor  parte  de  sus 
prosas  siguen   siendo   desconocidas. 

¿Hasta  cuando?  Creemos  que  hasta  mañana,  no  más.  La 
amantísima  viuda  del  poeta  así  nos  lo  anuncia.  ¿De  dónde 
vendrá  la  obra?  De  Montevideo?  de  Buenos  Aires?  Creemos 
que  de  aquí.  Entre  nosotros  Julio  Herrera  y  Reissig  cuenta  con 
muchos  adniiradore^ 

Fué  aquí  en  Buenos  Aires  donde  hizo  conocer  el  poeta  por 
primera  vez  la  mayoría  de  sus  inmortales  sonetos.  Fué  en  Bue- 
nos Aires  donde  encontró  esos  "raros  amigas  de  buen  gusto" 
para  quienes  vivía  y  escribía  muriendo.  .  . 

Presentimos  ya  la  amable  acogida  que  harán  nuestros  lectores 
de  Buenos  Aires  y  Montevideo  a  este  cuaderno,  dedicado  a 
ofrecer  un  haz  de  prosas  que  podríamos  ñamar  inéditas  por  lo 
ignoradas.  Prosas  que  debieron  formar  parte  de  un  libro  que 
el  poeta  nos  anunció  en  vida  y  que  no  llegó  a  publicarse. 

A  los  raros  amigos  de  buen  gusto,  a  nuestros  amables  lectores 
confiamos,  pues  el  oro  de  lus  palabras  de  estas  páginas  descono- 
cidas y  llenas  de  una  fragancia  exótica  que  por  momentos  nos 
hace  soñar  en  el  Oriente  de  Ornar  y  del  Kabir. 


ÓPALOS 


¡Vivid  para  amar!   (Amad  pon   vivir.' 


rT%  enéis  sed:...   Hay  ana  roca  en  qu<  golpear 

'      ron  una  vara  mágica.  Agua  de  vida  eterna  brotará 

sobre  la  arena  triste.  E]  corazón  es  esa  roca.  Y  el  amor 

es   esa    vara. 

(  tolpead  .  .  .   No  moriréis  ! . . . 


* 
*  • 


El  amor  es  una  verdad  qne  supera  a  indas  las  fan- 
tasías.  Bs  I"  más  transparente  y  l<>  más  obscuro, 
lo  más  Benciilo  y  lo  más  misterioso!...   |Oh,  los  ci< 
de  amor!  Son  los  añicos  que  ven  el  cielo! .. . 


*  • 


f  1  i\id  en  un  perpetuo  ensueño!  Se  ahí  la  más  sublime 
V   realidad.   Embriagaos   de   amor.    Dormid!... 
despertéis  sino  para  morir !   .  . 


104  EDICIONES     SELECTAS     AMERICA 

Qué  horrible  oscuridad ! 
— ■  Pero,  si  es  de  día. 

—  Qué  frío  intenso  ! 

—  Nos  encontramos  en  Primavera.  ¿  Cuánto  hace  que 
estáis  así? 

—  Una  eternidad  !  No  la  veo  desde  anoche  ! .  .  . 


# 
#  * 


Abre  los  ojos !  Ya  ha  salido  el   sol.  Mira   el  reloj ! 
No  pierdas  tiempo  ! .  .  . 
— ■  Estoy  ciego.  No  hay  más  sol  que  sus  pupilas.  Ni 
¿nás  tiempo  que  el  que  me  separa  de  ella.  No  hay  más 
reloj  que  mi  corazón :  se  halla  parado  en  la  muerte ! .  .  . 


* 
*  * 


Hay  en  sus  ojos  sonámbulos  una  Esfinge  que  interro- 
ga, un  espectro  que  duda,  un  hada  que  suspira,  un 
Cupido  que  sorprende.  ¡  Huid  ! .  .  .  ¡  Acercaos  ! .  . .  Qué  es 
más  temible,  su  risa  o  su  llanto?.  .  .  No  lo  sé !  Si  ríe  tiene 
la  franqueza  de  la  casualidad.  Si  llora  la  virtud  de  los 
elementos.  ¿Tembláis? 

—  Es   buena.   Ella   ignora   el   daño   que   hace.   Si   os 
atrevéis,  amadla!  §i  ella  no  os  ama,  estáis  perdidos!.  . . 


# 

*  * 


Y 


0  amo .  .  .   Yo  muero  ! 
Yo  adoro...   Yo  no  moriré!. 


<>i'.\  105 

r\  b  amor,  niño  poeta,  Legislador  taumaturgo,  alqui- 
^-^    mista  caprichoso  de  la  naturaleza!  Tu  juguete  es 

el  corazón.  Tu  poema  es  la  vida.  Tu  vuelves  a  los  tira- 
nos esclavos,  a  Los  poderos, s  mendigos,  a  Los  genios 
idiotas,  a  los  simples  iluminados.  Los  siglos  lloran  por 
Tu>  caprichos.  Los  astp.s  firman  tu»  juramentos.  Tu 
creas  un  infinito  de  la  nada.  Tu  desvaneces  un  universo 
en  un  suspiro.  Tu  silencio  habla  más  que  todas  Las  Len- 
guas. V  tus  puntos  suspensivos  Llegan  hasta  Dios.  Tus 
Leyes  son  gracias.  Tus  BÚplicas  son  decretos.  Tu  haces 
de  una  mirada  una  literatura,  de  ana  Lágrima  un  oc 
no.  de  un  beso  una  ascensión  a!  s.»i.  de  una  tumba  un 
hecho  para  la.  eternidad  ! . .  . 


* 
*  * 


H 


ay  algo  más  golo  y  más  Lúgubre  que  una  sepultura 

un  alma  «pie   110   puede  amar  ! .  .  . 


* 
•  * 


La  vida  tiene  una  cumbre :  el  amor. 
El   amor   tiene   una   cumbre  :    Dios. 

Subid,  mil-ando  para  arriba  ! .  .  . 


•  * 


Amad  v  s.-ivis  superiores  a  vosotros  nn^ v  El  amor 
H*  un  milagro   del   hombre  que   n;ir''  *1   nombre 
Dios  v  a  Dios  un  corazón  ! . . . 


IOÓ  EDICIONES     SELECTAS     AMERICA 


0 


h  amor,  divina  pena,  gloriosa  locura  !  De  tu  herida 
brota,  una.  aurora. 
Yo  amo  la  noche  estrellada  de  lágrimas!... 


C 


reced  en  entendimiento. 
Multiplicaos   en  corazón ! 


#  # 


n*  1  cuerpo  crece  poco  a  poco,  como  las  plantas.  He 
•^    aquí    la    naturaleza.    El    alma    crece    de    repente, 

apenas  ama.  He  aquí  el  milagro.  Es  como  la  luz  solar. 

Crecimiento  que  cuando   se  percibe,  ya   ha   cruzado  el 

cielo  ! .  .  . 


Amar  es  sufrir  por  exceso  de  dicha 
Amar  es  vivir  por  exceso  de  espíritu.; 
Amar  es  morir  por  exceso  de  vida.* 
Amar  es  ver  a  Dios  con  los  ojos  cerrados!. 


■-.--■  » 


Y 


o   pienso:   Luego   existo    (Platón). 
Yo   amo:   luego  existo.   Luego   he   existido.   Luego 


1 1  ré ! 


ioj 

p\ejad  que  sople  el  viento,  qui  deas,  que 

^  en  el  torbellino  de  la  tragedia  humana  se  confun- 
dan los  éxitos  y  las  miserias,  que  el  tiempo  espi 
cu  lo  que  siembra  el  hombre.  .  .  Tan  ><>l<»  hay  un  obje- 
tivo que  es  a  la  vez  que  la  vida  misma,  un  más  allá  .1.' 
la  vida..  .  Tan  solo  hay  una  sombra-luz  y  una  verdad- 
mentira,  "unidad  duple",  deslumbrante,  inmensa,  que 
comunica  con  la  eternidad  y  fuera  de  la  cual  está  «'1 
vacío...  Vivid  para  ella.  Morid  por  fila!  oh  amor!... 
vi»  tiemblo!...  Tú  eres  un  latido  de  I)i»»s  en  mi  corazón. 


* 
*  * 


Te   acuerdas!...    Tú    me    mirabas.    Y<>    casi    n<>    te 

'      veía...   ESI  cielo  oos  protegía.  La  tierra  oo€ 
raba!...  Crecimos,  de  repente.  El  divino  azul  fué  n 
tro.  Y  suspendí  de  tu  collar  de  virgen,  la  primera  estre- 
lla de  aquel  crepúsculo  de  amor.  ¡Oh,  qué  instante,  oh, 
que  gloria!  Para  ser  Dios  yo  tenía:  en  tuí  infi- 

nito y  en  mi  corazón  la  eternida 


* 
•  ■ 


fyiorirf...   Bien  poca  cosí     Se  abre  la  tierra.  Lloi 
'    '   los  hombres.  La  tumba  calla. 
Amarf.    .    Hecho  Lnfinit     -     abre  el  cielo 

astros.    I>!«^   habla. 


IOS  EDICIONES     SELECTAS    AMERICA 

Que  hacéis  alquimista,  con  esas  lágrimas  y  ese  fue- 
go?... 

—  Oro  para  la  eternidad,  diamantes  para  la  dicha! 

—  Quién  sois  ? .  .  . 

—  Me  llaman  brujo. 

—  En   qué   pensáis,   matemático,   contemplando    esos 
dos  corazones  ? . . . 

—  En  que  dos  son  "uno''  y  en  que  uno  hace  "todo"! 

—  Cómo  os  llamáis?.  .  . 
— -Loco,  me  llaman. 

—  Qué  pulís  orfebre,  con  tanto  afán  y  siendo  ciego  ? 

—  Un  espejo  finito  en  que  se  refleja  un  Dios  infinito 
y  una  inmortalidad  estrellada.  Pulo  tu  alma! 

— •  Cómo  os  llamáis?  . . . 

— ■  Soy  el  Amor. 

Golpead  en  las  puertas  de  la  poesía ! 

—  Os  abrirán  las  musas. 
Golpead  en  las  de  la  Ilusión ! 

—  Las  hadas  os  abrirán. 
Golpead  en  las  de  la  fama! 

— ■  Los  hombres  os  saldrán  al  paso. 
En  las  de  la  Gloriosa  Inmortalidad ! 

—  Veréis  brillar  los  astros  inauditos. 
Golpead  risueño  en  las  de  la  virtud ! 

—  Acudirán  los  ángeles  cantando. 


Llamad  de  rodillas  en  las  alas  del  amor! 
—  Dios  mismo  es  quien  os  abrirá! 


#  * 


OPA : 

M  ieva . . .   nieva...    nieva!...   que  horrible  es  el   in- 

*^     vierno  de  las  almas:... 

Dios  mío,  enciende  el  sol  «!»■  nuestros  corazones!  Abrí- 
ganos, oh  amor !.  .  . 


# 
■  ■ 


F)  or  qué  estáis  triste  1  No  lo  sé.  Qué  sientesi  — 

I      Nada.  Te  duele   algot  Nada    me   duele...    y   sin 

embargo   me   muero. 

—  Hazte  una  herida  en  el  corazón  y  vivirás!... 


*  # 


|  |  na  sola  mirada   bastó   para   dar   vida   a   mi   alma  y 
^    una  sola  palabra  bastó  también  para  dar  mué 
a  mi  corazón. 


•   t 


Que  nuestro  amor  tenga   la   pureza  y   la   veracidad 
de  la  luz.  El  falso  amor  es  un  sacrilegio  que  ,*,,n- 
duce  al  crimen:  ¡dime  como  amas  j  te  diré  quién  eres! 


110  EDICIONES     SELECTAS     AMERICA 

Empezar  siempre  a  vivir.  Asombrarse  y  saber  asom- 
brar.   Tal   es    el   ideal   del   Arte   y   tal   es   el   del 

Amor.  Renovación  constante  de  la  vida  por  las  emo- 
ciones, siempre  distintas.  Ingenua  novedad  del  ser.  Re- 
surrección de  cosas  ignoradas.  Que  el  niño  de  adentro 
siempre  sonría.  Qne  siempre  veamos  desplegarse  una 
nueva  aurora  en  el  dintel  de  un  nuevo  día!  El  amor 
es  un  recurso  del  Arte  para  rejuvenecerse  eternamente. 


U*  1  amor  qne  es  una  luz  es  también  un  embellecedor. 

*— '  Hace  la  sonrisa  más  bella  que  la  boca,  el  andar 
más  rítmico  que  el  cuerpo,  el  gesto  más  dulce  que  la 
palabra,  la  mirada  más  expresiva  que  los  ojos.  Amad 
si  queréis  ser  bellas,  o  más  bellas  aún  de  lo  que  sois. 


í  1  eis   esa   lágrima   de   amor?   La   inmensidad  le   dio 
V    vida.  Subió  de  los  abismos  del  corazón  a  los  abis- 
mos del  pensamiento,  y  cuajó  al  fin  en  sus  divinos  ojos. 
"Semejante  a  la  fina  gota  de  agua  que  cae  de  Ja  nube 
y  que  ha  tenido  necesidad  para  formarse  de  todas  las 
profundidades  del  cielo  y  del  océano." 
¡Qué  cosa  inmensa  es  llorar! 


1 1 1 


/*\  f uscación,  estupidez,  llantos  inmotivados,  carcaja- 
^    das  locas,  infantilidad,  supersticiones,  miedos,  ac- 

le  ira. 
;  Locura  !  dicen  1<>>  hombí 

.Primavera!    cantan    los    angeles! 


* 

.=         § 


[pérdida  del  apetito,  pérdida  del  sueño,  pérdida  de 
*      la  voluntad.  palidez,  extenuación,  fiebre  fulminan- 
te,  enfriamiento  súbito,  temblores  de  agonía,   Budores 
helados,  delirio,  en  fin  ! .  . . 

la  muerte !  dice  el  médico. 

;  Efi   la    vida  !  canta   »-l    Anmr. 


*  * 


La  demasiada  dicha  mata  eomo  «■]  gran  dolor.  Morir 
por  exceso  de  vida...   Es  una  ley  divina... 
Dadme  oxígeno  de  amor  y  moriré  cantando  «-«mío  un 
pájaro ! 


112  EDICIONES     SELECTAS     AMERICA 

p\  esvaneceos  o  suprimios,  si  queréis  ser  felices.  Todo 
*^    es  cuestión  de  desaparecer :  por  la  Muerte  o  por  el 

Amor  .  Para  llegar  a  la  dicha  suprema  hay  que  morir 

de  alguna  manera.  Morir  físicamente  o  morir  de  amor. 
Sabed  elegir  el  camino  más  bello,  ciegos  Tobías  del 

corazón,  y  aceptad  por  guía  en  vez  de  un  arcángel .  .  . 

una  mujer! 


k  1  o  desmayéis,  subid !  Es  la  montaña  del  Ideal.  Mo- 
■  *    rir  entre  las  nubes,   cerca  del  cielo,   allá   en  las 
alturas  blancas  del  amor  puro,  es  casi  un  milagro . .  . 
Como  a  Moisés,  os  será  dado  contemplar  desde  la  cum- 
bre de  vuestro  espíritu,  la  Tierra  Prometida. 
Subid.  No  desmayéis ! 


Delante  de  ella  va  el  sol.  A  su  espalda  se  hace  la 
noche.  Bajo  su  pie  la  tierra  se  inclina.  La  circunda 
un  ramo  de  astros.  Lleva  una  flecha  en  su  corazón. 
Y  en  su  mano,  como  Judith,  la  cabeza  del  mundo ! 


# 


Quién  llama?  —  Un  pobre  ciego  de  amor.  —  ¿Qué 
pedís?  —  Un  corazón.  —  No  tengo  mas  que  uno, 
hermano.  —  Dádmelo,  que  el  cielo  en  premio  os  dará 
dos! 


(«PALOS  II.? 

I  lehículos.  —  El  viento  es  más  Ligero  que  el  pájaro. 
V    El   sonido  es  máa   Ligero  que  el  viento.   La  elec- 
tricidad es  más  veloz  que  el  sonido.  La  luz  es  más  rápida 

que  la  electricidad  y  el  Amor  es  todavía  más    rápido 
que  la  luz.  porque  es  un  rayo  del  Más  allá! 


* 
*  * 


C*l  amor  es  hermano  del  odio,  amigo  de  la  melancolía 

^  y  ahijado  de  la  muerte!  No  inquiráis  de  donde 
viene,  pero  temed  por  donde  va...  que  se  pierde  con 
!a  misma  facilidad  que  un  niño! 


*  * 


He  aquí  lo  que  representa  el  Triángulo  simbólico  de 
la   Trinidad   celeste:  el    Padre,   la    fuerza:  el    Hijo, 
el  Amor,  y  el  Espíritu  Santo,  la  Sabiduría.  Deidad  uni- 
jima.  sublime  Trilogía  armónica  que  Beñorea   tam- 
bién los  destinos  de  la   Humanidad,  cuyo  trono  es  la 
Belleza  y  cuyo  cielo  es  la  Mujer! 


*  * 


El  corazón  se  detiene.  Se  hace  la  noche:  ¡La  muerte: 
El  corazón  se  precipita.  Se  hace  la  aurora:  [El 

amor  ! 


IIJ.  EPR'HiXKS     SELECTAS     AMKRICA 


T  a  conciencia  del  hombre  es  un  áspero  kaleidoscopio 
■*-*  de  realidades  obscuras.  Volver  a  la  inocencia. 
¿Amar?  En  eso  estriba  la  felicidad.  El  amor  es  una 
linterna  mágica  .con  vistas  del  Paraíso,  que  un  ángel 
muda  en  nuestro  pensamiento.  Sed  niños  por  segunda 
vez.  Retroceded  en  la  vida.  La  ciencia  es  un  progreso, 
que  marcha  hacia  adelante.  La  dicha  es  una  regresión, 
un  divino  salto  atrás.  —  No  blasfeméis  del  Mal  que  es 
a  menudo  una  forma  del  Bien.  Renegar  del  Amor  con 
ciertos  filósofos  a  la  moda,  en  vista  de  las  torturas  que 
determina,  es  como  renegar  del  Sol,  —  padre  de  la  fe- 
cundidad, —  porque  produce  insolaciones,  secas,  mos- 
cas, en  fin...  Mirad  el  fondo  de  las  cosas.  Buscad  la 
causa  de  la  causa  y  el  fenómeno  del  fenómeno.  Tomemos 
los  elementos  de  la  .Naturaleza:  ¿Cuál  es  su  objetivo? 
—  El  Bien,  la  Vida.  —  ¿Cuál  suele  ser  su  modo?  —  El 
Mal,  la  Muerte. 


•  U-ALOS  III 


CT  1  Amor  es  un  elemento  del  alma  colectiva,  un  vio- 
*^  Lento  estimulante  sociológico,  un  generador  diná- 
mico de  fuerza  emocional,  un  alto  creador  de  Arte,  un 
removedor  «'Temo  de  poesia,  más  viviente  que  la  misma 
Vida,  porque  ea  superior  a  toda  conciencia,  bis  ,,.,1-  10 
tanto  fatal,  irresponsable,  <le  una  ciega  fuerza  <le  obrar. 
Ahora  bien  :  maldecir,  por  asperezas  accidentales,  «le 
esa  divina  entidad  que  constituye  el  fondo  del  pr 
de  las  ideas  y  «!«■  Las  emociones,  equivale  a  renegar  de 
los  demás  elementos  que  establecen  «mi  sí  la  vida  del 
mundo.  Desdeñando  "snobismos"  y  posturas  superfi- 
ciales  de  falsa  educación  introspectiva,  alabemos  ai 
Amor,  que  es  para  la  Belleza  lo  que  el  Sol  es  para  la 
Vida.  Tal  como  Los  griegos  le  divinizaron  en  un  solo 
culto  con  mis  hermanos:  el  fuego,  el  océano  y  «-l  hu- 
racán, erijamos  un  templo  suntuoso  en  nuestras  almas 
¡1  ese  Bublime  vitalizador  «pie.  como  el  aire,  destruye  y 
vigoriza;  como  el  fuego,  consume  y  depura,  como  el 
anua,  sobrepuja  y  revive.  .  .  Lauros  para  la  Naturaleza  ' 
Estrellas  para  el  Amor! 


*  * 


Il6  EDICIONES    SELECTAS     AMERICA 

'T*  cuernos  dos  caracteres  en  la  Vida  :  el  que  nos  da  la 
Naturaleza  y  el  que  el  Amor  nos  determina.  He 
aquí  porque  se  vé,  de  pronto,  a  los  taciturnos  volverse 
comunicativos;  a  los  locuaces  melancólicos;  a  los  tími- 
dos audaces;  a  los  activos  decadentes;  según  es  la 
mujer  que  amamos;  el  pro  o  el  contra  que  se  nos  de- 
para, y  las  circunstancias  que  envuelven  la  primer 
aventura  seria  de  nuestro  espíritu. 

La  mujer  juega  respecto  al  hombre  mi  rol  de  segunda 
vida  y  de  segunda  naturaleza,  imprimiéndole  un  des- 
tino al  imprimirle  un  carácter.  Nada  más  trascendental 
que  ese  primer  estremecimiento  en  su  corazón,  ante 
una  de  esas  Esfinges  que  se  llama  Mujer,  la  cual  es 
dueña  un  minuto  de  su  posteridad,  y  puede  con  una  sola 
palabra  decretar  su  muerte. 

¡  Quién  pudiera  ver  el  alma !'  ¡  Quién  pudiera  odiar  la 
Belleza !  Y  huir  a  tiempo  dando  gritos ! .  .  . 


CT  xtravío : 

^    —  Ayer  salió  sin  corbata 

—  Hoy  se  olvidó  el  bastón .  . 
Ha  perdido  la  memoria. 

—  ¡  No ! 

—  ¿Pues? 

—  ¡  Perdió  el  corazón  ! . .  . 


#  # 


"PALOS  Ii; 

CT  1  Amor  y  la  Muerte. 

•— '  He  aquí  las  dos  ñnicas  cosas  graves,  impenetra- 
s,  decisivas,  inevitables,  de  una  ciega  fatalidad,  qne 

hieren  desde   arriba   como  el   rayo,   haciendo   una    p 
funda  interjección  de  sombra  y  Luz! 
Lívida,   inmóvil,    helada    la    una. 
Púrpura,  vertiginosa,  ardiente,  la  otra. 
La  Muerte  es  el  polo  de  la  Vida  hacia  lo  Inaccesible. 
El  Amor  es  la  erupción  de  las  almas  hacia  Dios. 
No  os  enlutéis  por  la  una.  No  os  asombréis  por  el  oti 
¡Comprended!  Y  eso  hasta  para  vuestra  felicidad. 


* 
*  * 


ETatigados  viajeros  de  la  Vida.  A  la  vera  del  áspero 
*      sendero  la  piedra  dé  Jacob  aguarda...  [Jngidla  con 

el  óleo  del  amor  divino.  Dormid  el  sueño  milagroso  que 

asciende,  y  baja   de  la  tierra  al  cielo  y  del   cielo  al   eo 
razón  !  Amar  es  subir  a  Dios  por  la  escala  de  Los  É  I 


Hay  una  única  religión  universal:  el  Amor.  Una  sola 
plegaria:  los  suspiros.  Un  solo  dogma:  la  Belleza. 
Un  solo  ídolo:  la  Mujer,  i'n  sol.»  confesionario:  el  Oído. 
Un  solo  purgatorio:  la  Ausencia.  Una  Bola  comunión: 

el  Beso ! 


Íl8  EDICIONES     SELECTAS    AMERICA 

ET  1  Genio  es  mi  rayo  divino  para  Descartes;  para 
*^  Buffon  es  una  gran  ])aeiencia,  para  Lombroso  es 
una  enfermedad,  para  Lamartine  un  gran  dolor,  para 
otros  es  casi  la  locura  o  la  simple  oportunidad  la  sínte- 
sis fisiológica  de  una  raza,  o  bien  una  facultad  autóno- 
ma del  cerebro. 

A  nuestro  juicio,  Musset  es  el  que  más  se  acerca  a 
la  verdad,  por  haber  amado  mucho:  "El  genio  no  es 
sino  un  deseo  de  amor"  —  canta  arrobado  el  gran 
niño  que  sufrió  más  que  un  hombre.  Nosotros  diríamos : 
el  genio  es  una  herida  sorda  del  corazón,  inflamado  de 
Dios,  que  se  abre  en  rayos  de  luz,  o  lo  que  es  lo  mismo, 
un  ideal  doloroso  de  amar  infinitamente,  dando  la  vida. 
Son  pocos  los  genios,  porque  a  muy  pocos  les  ha  sido 
dado  amar,  en  potencia  y  en  realidad,  con  lacerante 
dolor  de  alumbramiento,  y  de  una  sola  vez.  todas  las 
cosas  en  una  sola,  llámese:  Mujer,  Belleza  o  Alma!! 


CT  1  So]  y  el  espacio  so  expresan  por  una  sencilla  gota 
*— '  de  agua,  la  Noche  se  hace  presente  por  un  punto 
blanco,  el  Océano  habla  en  voz  baja  por  su  caracol,  y 
Dios  se  da  a  conocer  por  un  latido.  Todo  estriba  en  saber 
escucharte,  ¡oh,  corazón!  Profeta  modesto  de  lo  Des- 
conocido, harmonium  misterioso  y  vago  del  Templo 
azul  de  la  Inmorta I idad.  cuya  tecla  más  divina  la  pulsa 
«-1  Amor  cu  La  hora  inefable  en  (pie  los  asi  ros  se  detie- 
nen y  los  ángeles  se  arrodillan. 


OPA  II'J 

/génesis:   Erase  todo  tiniebla.  —   Y  he  aquí  que  el 
^    primer  día  Dios  creó  ''1  Amor!... 
...  V  descansó  !<>s  seis  restante 


k 1  ada  más  profundamente  serio  que  el  Evangelio  de 
*  '  hipérboles  de  los  enamorados,  que  Las  promesas 
que  se  mienten  y  los  juramentos  que  se  olvidan,  que 
su  Lenguaje  atómico  de  diminutivos  entre  suspirados  y 
musitaciones  dulcemente  absurdas  que  ellos  s<,i<>  y  los 
ángeles  comprendes  —  jerigonza  entre  pueril  y  salví 
de  vocales  que  estira  »'l  mimo  en  tersas  "monchalam 
y  claves  rotas  a  besos  <»  inconclusas  en  desmayantes  y 

¡edoras  arpegiacionest   I-"-  secretos  más  evidenl 
Loa  pecados  más  virtuosos,  Las  ridiculeces  más  sublimes, 
las  tonterías  más  trascendentales,  los  contrasentidos  más 
filos*         .  todo  eso  que  constituye  su  Literatura  .1 
seria,  constituye,  no  obstante,  un  momento  de  la  Ver 
dad  inaccesible  y  la  Razón  suprema,  que  la  conciencia 
del  Amo]-,  resonante  y  obscura  como  la  de  un  templo 
alcanza  por  la  Revelación  al  acercarse  a  la  Divinidad, 
allende   la    vida    humana    un   punto  sutil   más  afuera 
círculo  de  Los  sentidos  y  de  la  Naturaleza. 

En  nombre  del  misterio  más  profundo,  y  con  la  razón 
elevada,   puede  afirmarse  que  -«'!<•   Los   niños,   l«»s 
is  y  los  enamorados,  dicen  la  verdad!  Bien  que  ■ 
verdad  pertenezca  al  orden  desconocido,  que  l<>^  cuer- 
dos jamás  podrán  penel par .  .  . 


•  # 


I  JO  EDICIONES     SELECTAS     AMERICA 


D 


idiosos  los  ciegos  de  tanto  amar! 

A  través  de  su  venda  el  amor  ve  lo  invisible. 
Dichosos  los  que  sufren  sed  de 'ilusiones ! 

—  En  la  gota  de  agua  que  ellos  devoran  se  refleja  el 
cielo  estrellado. 

Dichosos  los  que  padecen  hambre  de  amar! 

—  Ellos  comulgan  en  sueños  el  pan  de  Vida  en  que 
palpita  Dios. 

Dichosos  los  que  de  noche  no  duermen  arrebatados 
por  divina  fiebre ! 

—  Su  corazón  en  pleno  día  duerme  el  sueño  de  los 
ángeles. 

Dichosos  los  que  mueren  de  amor  en  el  crucifijo  de 
los  brazos ! 

—  La  eternidad  ríe  en  sus  almas,'  ebrias  de  resurrec- 
ción. 

£le  llega  a  Dios  de  dos  maneras:  por  el  Dolor  y  por 
^    el   Amor.    Se   penetra   en   la   región   astral   de   la 
Dicha  por  dos  puertas:  por  la  del  corazón  y  por  la  del 
sepulcro. 

Por  la  virtud  so  nos  dice:  Entrad  en  la  muerte  para 
ontrar  en  el  Paraíso. 

Por  el  se  nos   concede :   Entrar  en  el  Paraíso   antes 
que  en  la  tumba. 

El  amor  es  más  generoso  que  Dios ! 


* 


0P.\  I  -'  I 

Hombre  cronómetro.  Inspira  respeto  y  simpatía.  Ríe 
con  mesura.  Procede  correctamente;   Es  metódico 

y  moral.  Come  siempre  lo  mismo.  Se  divierte  a  su  tiem- 
po. Dnerme  las  mismas  horas.  Vis1  eramente.  Sin 
una  mancha.  Es  geométrico  hasta  en  bu  peinad»».  X<> 
debe  un  céntimo.  Será  un  esposo  modelo,  como  es  buen 
hijo. 

jEn  qué  se  ocupa  1  j Tiene  algún  emplí 

— ■  Economiza. 

¡  Filósofo  del  mundo  ! 


* 
*  * 


ETse  estudiante  es  muy  excéntrico,  inspira  risa  y  cu- 
*— '   riosidad.  Cruza  Las  calles  como  un  bólido.  A  ví 

come,  a   veces  ayuna.  Duerme  mucho  o  nada,  en  OCasio- 
nes  a  la  intemperie.  ¡Miradle  ¡n  quién  ríe.' 

•  — Con  los  íin'it'lcs.  como  l<»s  niños... 

¿Con  quién  habla?  —  Consigo  mismo  y  con 
trellas.    Ríe    de    nada,    habla    COn    nadir,   se    lamenta 

nada  también. 

¿Cuál  es  su  paradero  1  Una  encrucijada,  debajo  de  un 
balcón,  junto  a!  poste  de  corr< 

Vedle  haciendo  puntos  en  el  aire,  moviendo  los  dedos, 
manipulando  extrañamente.  (Para  quién  escribe,  donde 
escribe  1  Telegrafista   por  on  sistema   «le   tfarconi  que 

SÓlo   BU   amada    descifra  !  .  .  . 

Mié  tal  viste :  ;  <  !ómo  Be  peini 
—  Se  cubre  más  bien  que  se  viste,   El  bo]  suele  ser 


123  EDICIONES    SELECTAS    AMERICA 

su  rapa:  la  luna  su  lámpara  de  estudiante.   No  tiene 
para  elegancias.  Es  casi  pobre  de  solemnidad. 

El  sastre  no  admite  estrellas,  <por  zequíes,  que  son 
sus  únicas  monedas.  .  . 

—  Le  es  imposible  peinarse.  Su  cabello  es  una  selva 
virgen,  una  tempestad  de  bucles  revolucionarios.  En 
dónde  estudia  desde  luego  ? .  .  .  —  En  un  banco  de  la 
plaza  o  junto  al  poste,  o  bien  sueña  que  estudia,  o  es- 
tudia y  sueña  a  la  vez  ? .  .  . 

Vaya  un  buen  partido ! 

(En  que  se  ocupa?  ¿Tiene  algún  empleo? 

—  Ama. 

Loco  del  Paraíso ! 


Efemérides  del  amor:  Natividad  de  la  luz.  Estética 
del  Universo  Florescencia  de  la  música.  Sonrisa 
del  arco  iris.  Coronación  de  la  Aurora.  Debut  de  la 
Primavera.  Victoria  de  la  Poesía.  Maravilla  del  Beso. 
Atracción  de  los  astros ! 


LECTURAS  Y  OPINIONES 


Santos   l'cga  o  Los  mellizos  de  la  flor  por   Hilad  subi. 

Rasgos  dramáticos  de  la  vida  del  gaucho  en  las  campañas  y  pra- 
deras de  la  República  Argentina  (17:  lición  de  La 
Cultura  Argentina,   Buenos   Aires    101 

Precedido   por   varios   juicios   e   informaciones   criticas,   la   re- 
comendable biblioteca  que   dirije   el    doctor   Ingenieros   ha   r 
tado  en  un  volumen  de  331   páginas,   formato  mayor,   esta 
clásica  de  la  literatura  regional  argentina  pertenecienl 
gauchesco. 

Ya  en  1915,  la  misma  Biblioteca  nos  ofreció  cinco  fraj 
de  este  extenso  poema,  junto  al  Martin  Fierro  <\r  rlernánd 
al  Fausto  de  Estanisla  n  un  volumen  de  formato 

menor,    precedido    por    una    interesante    introducción 
Octavio    Ihinge. 

Expresiones  acerbas.         Versos   lentos  por  don  Jonás 
.    Edición  del  autor.  Buenos  Aires,   1010. 

Entre  la  reelectura  de  La  Urna  de  Enrique  Banchs  y  /.(/ 
Arcadia  de  Teófilo  de  Sais,  hemos  leído,  no  sin  fatiga  los  malos 
versos  de  este  libro  de  don  Joná 

Las  poesías  de   Banchs  y  Taborga,  tienen,  talvez,  la  culpa  de 
que  los  "versos  Untos"  como  don  Jonás  llama  a   IUS 
rbas"  nos  hayan  parecido  doblemente  mal< 

\   Eui  r  de  >inccros,  confesamos  que  a  pesar  de  nuestra  bu 
voluntad  para  estimular  las  producciones  Inic 


noveles  y  del  trabajo  que  nos  tomamos  para  leer  todo  el  libro, 
no  encontramos,  una  sola  página,  un  sólo  verso  que  dijera  algo 
que  nos  produjera,  siquiera,  un  poquito  de  emoción. 


Las  beldades  de  mi  tiempo,  por  Santiago  Calzadilla.  Precedido 
por  una  carta-prólogo  de  Adolfo  Saldías.  Edición  de  la  Cul- 
tura Argentina.   Buenos  Aires,    1919. 

Este  nuevo  libro  que  acaba  de  editar  La  Cultura  Argentina 
no  tiene  sino  un  valor  informativo  ya  que  es  imposible  decir 
histórico  por  más  que  sus  páginas  se  refieran  a  una  época  pa- 
sada ya  un  poco  distante.  El  libro  trae  al  final  varios  juicios 
críticos  que   se  le  hi  cieron  cuando  apareció  por  primera  vez. 

Atenea.  —  Con  el  número  7  que  acabamos  de  recibir,  esta  sim- 
pática publicación  bimestral  que  dirije  don  Rafael  Alberto  Arrie- 
ta,  comienza  el  año  1919.  Como  siempre  trae  un  selecto  sumario 
con  producciones  inéditas  en  prosa  y  verso.  Motivos.  Lecturas 
y  Opiniones  y  Arotas,  secciones  permanentes,  completan  el  vo- 
lumen que   está  elegantemente  presentado. 

Xosotros.  —  El  volumen  correspondiente  al  mes  de  febrero 
de  esta  importante  revista  trae  un  substancioso  sumario,  cuya 
reproducción,  es  a  nuestro  juicio,  el  mejor  elogio  que  poüemos 
hacer  de  la  revista.  Saúl  Taborda :  La  Sociedad  de  las  Naciones ; 
Luis  Fernández  Ardaoín :  Poesías;  Vicente  A.  Salaverri :  La 
poetisa  Ibarbourou;  Marcos  M.  Blanco:  Rivadavia;  Florencio 
Mosquera:  Notas  sobre  la  Revolución  Social;  C.  Villalobos 
Domínguez :  No  confiar  en  los  ancianos;  Eduardo  Talero:  ¡Oh, 
poetas!  (versos);  Tchitcherín :  Un  importante  documen- 
to histórico:  Nota  del  gobierno  de  los  soviets  a  Wilson;  Ernesto 
J.  J.  Bott :  Los  efectos  de  las  guerras;  María  Isabel  Angei :  Tres 
veces  huérfana  (cuento);  José  Martínez  Jerez:  Poemas;  Al- 
fredo A.  Bianchi :  Martín  Coronado ;  Nicolás  Coronado  y  Ro- 
berto F.  Giusti:  Letras  argentinas;  Arturo  de  la  Mota:  Ciencias 
políticas  y  sociales;  Gastón  O.  Talaraón :  El  año  musical  de 
1918;   "Nosotros":   Notas  y  comentarios. 


J'ida  Nuestra.  —  El  número  8,- correspondiente  al   año   II 

lujosa  publicación  mensual  israelita,  trae  la  continuación 
de  las  respuestas  a  la  encuesta  que  abriera  en  el  número  anterior 
con  motivo  de  los  trágicos  y  lamentables  de  Em 

intelectuales   argentinos   más    d<  -tacados   condenan    unánimemente 
los  injustos   atropellos   llev¡  >ntra   ios  judíos   y   manifii 

sus   simpatías   pgr   la   colectividad    israelita   que   reside   en    la    Ar- 
gentina.   Muy   oportunas   apreciaciones   hacen    en    sus    n  - 
—   apartándose    de    la   ingenuidad   de   las    preguntas:    I 
Lugone-,    Alfredo    L.    Palacios,    J< 

Federico  A.  Gutiérrez,   Ernesto   Xelson,    Roberto   (iiu-ti.   Rodolfo 
Rivarola,     T.    P.    Calou,    Héctor    Pedro    Blomberg,    AJfi 
nchi,    Edmundo    Guibourg,    Arturo    Capdevila    y    otr 

Publicaciones  del   Colegio    Novecentista.   —    Nutrido   material 
de    lectura    en    su    mayor    parte    referente    a    la    reciente 
universitaria,  trae  el  cuaderno  número  7 

.Jo  Novecentista.  Merece  señalarse  especialmeni  :ción 

Bibliografía,    por    la    atención,    poco    común    entre    n  que 

presta  a  libros  y  r 

Pegaso.   —   Revista   mensual   de    Montevideo.    El    número 
rrespondiente  al  mes  de  febrero  del  año  en  curso  trac-  interesan- 
colaboraciones   y    fragmentos    de   obra-   inéditas    debida 

Juana   Ibarbourou,    Horaci  Vicente     \     S    laverri,    Aida 

Moreno  Lagos,   Fernando   de  los   Ríos,   Adolfo   Lanú 
Como  siempre  incluye  notas  bibliográfi  -  del  n 

ABC.  —  De  Loma-  de  Zamora.  n<>-  llega  esta  revista  semanal. 
El  número  que  tenemos  a  la  vista  revela  las  buena-  intenci 

y  propó-ito-   <b    que   está  animada  .1    B 

('na    rula    por    Mariano    Antonio    I'arriiieclua.    I. a    TíO\ 
día.    Buenos    Aire-,    ioio 

Después  de  un  voluminoso  libro  acerca  de  la  Historia 
de  la  música  el  señor  I' a  hea  nos  brinda  una  novel 

ni  mejor  ni  peor  que  la  mayoría  de  1.,  publii  los 


días  en  Buenos  Aires. 

El   autor  de   Una  rida  es  evidentemente  mejor  crítico,  que  li- 
terato. 


Israel  (Mundo  Hebraico  Argentino).  —  Año  III,  núm.  37. 
Recibimos  el  número  extraordinario  de  esta  ■revista  israelita. 
Por  los  anuncios  que  precedieron  a  la  publicación  de  este  nú- 
mero especial,  con  que  la  revista  comienza  su  vida  de  semana- 
rio, a  fuer  de  sinceros,  debemos  decir  que  esperábamos  una 
obra  superior,  que  evidentemente  fuera  el  exponente  del  grado 
cultural   de  la  colectividad  israelita  en   la  Argentina. 

El  número  especial  de  Israel  revela  un  gran  esfuerzo  que 
nos  apresuramos  a  reconocer ;  pero  también  señala  muy  poco 
acierto  en  la  distribución  de  las  ilustraciones,  en  la  aceptación 
de   algunas   colaboraciones   y   en   la   corrección    de   todas. 

Nosotros  que  amamos  la  belleza  sobre  todas  las  cosas,  cree- 
mos que  las  ideas  mal  vestidas,  pierden  en  valor.  El  arte  debe 
siempre  tenerse  en  cuenta  y  es  necesario  que  las  cosas  se  hagan 
con    alma. 

El  aspecto  plebeyo  de  un  número  destinado  a  ser  el  expo- 
nente de  una  colectividad  invocada,  no  sabemos  porque  en  ge- 
neral, ya  que  los  mejores  escritores  israelitas-argentinos  están 
ausentes  en  el  ejemplar  especial  de  Israel,  no  puede  merecer 
perdón  si  al  error  señalado  se  unen  numerosas  colaboraciones 
igualmente  plebeyas  y  sin  mérito  y  muchas  pésimamente  co- 
rregidas. Israel  debe  mejorarse  en  la  presentación  y  en  el  con- 
tenido. Nos  interesa  la  copa  y  el  vino  de  la  copa. 

,  En   la  copa  de  oro,  vino  de  rubí! 


La   Montaña.  —  Alta  Córdoba.  Con  mucha  regularidad  recibi- 
mos este  pequeño  semanario  —  pequeño  en  formato  y  grande  en 
(Hic  se  publica  en  la  ciudad  de  Córdoba. 
Sus  entusiastas  páginas   revelan   el   espíritu  joven   de  los  bra- 
■  lio-,    cordobeses,    a    quienes   tuvimos    oportunidad    de 
cono  1  y    no    hace    mucho    tiempo    en    Buenos    Ain 


/:/   Faro.   —   Recibim  últimos    reflejos   de   esta    anti( 

revista    que    dirije    el    escritor    don    Antonio    Cursa         Como    la 
mayoría  de  los  número,  hasta  ahora  aparecidos,  traen   i 

material   interesante  y  ameno. 

Lu  Semana.  —  De  Mendoza  nos  ll<  -  mañano  ilustra- 
do que  revela  un  loable  esfuerzo  en  favor  de  la-  letra»,  sobre 
todo  si  se  tiene  en  cuenta  que  pocas  son  las  revistas  del  interior, 

que    se    ocupan    con    preferencia    de    CU  ias. 


OTRAS    PUBLICACU  INÉS 

Vida  Ilustrada.  —  Buenos  Aires.   Volumen   I.  núm.   s 
Nuevo  Fígaro.  —  Buenos  Aire<.   Nums.  8o  > 
Labot*  —  Tucumán.   Año   I,  núm.  3. 
/:/  Democrático.   —   Periódico   de   Wilde. 
Editorial  Tor.  —   1  go   ilustrado,   marzo    [9] 

El  Pía.  —  Diario  de  La   Plata. 

Fígaro.         Periódico  de   Buenos  Aires.   Año   I.  núfhs    -'  >    3, 
ion.  —  Buenos   Vires.  Año  I,  núms.  10  y  11. 


fe    de:    eirratas 


Debido  a  un  involuntario  lapsus  de!  original  de  este  cuaderno. 
aparece  en  la  pág.  íoó,  renglón  15.  un  error  (pie  nos  apresura- 
mos a  corregir.  En  lugar  di'  Platón  debe  leer*  1»  pues 
es  de  este  último  la  cita  que  hace  Herrera  j    l 

Otra:    En    la    pág.    105.    renglón    13,    donde   dice    hecho    1- 
/<y/'. 


Ediciones     Selectas    "AMERICA" 

Director:  SAMUEL  6LUSBER6 


Exl 


L/UAÜt 

Florilegio, 
La.  mora.!  el 

Opal 


CONDICIONES   DE   SUSCRIPCIÓN 


nida     MONTES  DE    OCA    1700 


PQ 

8519 

06 


Herrera  y  Reissig,  Julio 
Ópalos 


PLEASE  DO  NOT  REMOVE 
CARDS  OR  SLIPS  FROM  THIS  POCKET 


UNIVERSITY  OF  TORONTO  LIBRARY